FÁBRICA DE IDEAS
Es difícil lograr la cultura
de la innovación. Uno de los elementos requeridos
es que los innovadores extranjeros se sientan cómodos en el país en el que se
atrevan a implementar su idea. Que no
dejen a su familia en su país de origen.
Los innovadores no se asientan en países que limitan la libertad de
expresión, la libertad académica, la transparencia gubernamental y el tiempo de
residencia. Hacen dinero y se van. Aquí nos preocupa la delincuencia, pero con
adecuado control y permisos de residencia de cinco a diez años, ese tema es solucionable. Si no tenemos leyes justas y el ambiente es
inestable, nuestros propios profesionales van a emigrar a países más
institucionales como Estados Unidos. Por
eso fundamental que no solamente la educación universitaria sea de excelencia
superior, sino que la calidad de vida y de los servicios públicos permita a la
población sentirse cómoda.
El factor que tiene una
mayor influencia en la limitación del crecimiento de una economía emprendedora
es la situación de las mujeres. El
profesor de Harvard David Landes, autor del influyente libro “La riqueza y la
pobreza de las naciones”, asegura que el mejor barómetro para medir el
potencial de crecimiento y desarrollo de una nación es la posición social y los
derechos que tienen las mujeres. Por eso
es que la cultura de la innovación se encuentra limitada en los países árabes.
En Ecuador, en cambio, tenemos un numeroso nivel de emprendimientos por necesidad generados por mujeres, pero no
tenemos el financiamiento ni la estabilidad.
Thomas Friedman, del New
York Times, lo describió así: “Prefiero tener los problemas de Israel, que
están relacionados con la financiación, la gobernabilidad y las infraestructuras,
que los de Singapur, que radican en su cultura”. En Ecuador tenemos la ventaja de ser un país
pequeño en el que casi todos nos conocemos.
Si tenemos una idea, podemos implementarla con la ayuda de los
demás. Los recursos naturales son finitos,
pero las ideas benefician a los países que estén mejor preparados para ponerlas
en marcha, con independencia de dónde haya surgido la idea. El futuro está en las nuevas ideas. Serán cinco las grandes industrias. Las nuevas energías, el agua, la biotecnología,
los dispositivos para el aprendizaje (hay escasez de profesores) y la
nanotecnología. El desafío para
cualquier país en el siglo XXI será convertirse en una fábrica de ideas, lo que
significa tanto generarlas como beneficiarse de aquellas que lleguen de cualquier
otro lugar. Ecuador tiene el reto de convertirse
en la tierra de cultivo.
Comentarios
Publicar un comentario