LA PREVENCIÓN TAMBIÉN PRODUCE
El Niño de 1997 y 1998 dejó vías cortadas, puentes caídos, poblaciones aisladas y cosechas perdidas. No solo trajo lluvias: puso a prueba nuestra capacidad de anticiparnos y sostener la actividad económica. La Organización Meteorológica Mundial prevé que el fenómeno actual persista hasta febrero de 2027 y alcance una intensidad muy fuerte. No sabemos dónde lloverá más ni cuándo, pero el pronóstico nos ofrece tiempo. La prevención recibe menos atención que la emergencia. Un drenaje limpio no corta cintas; mantener una vía no ocupa titulares; un plan de continuidad parece innecesario mientras todo funciona. Sin embargo, estas decisiones separan una interrupción manejable de pérdidas que afectan a familias, trabajadores y negocios. Si el daño no se evita ni está cubierto por un seguro, su costo no desaparece: alguien termina asumiéndolo. Y cuando la indemnización no alcanza, la diferencia recae en las familias, las empresas o el Estado y desplaza recursos de otras prioridades. La re...