Ir al contenido principal

Entradas

Destacados

DESPUÉS DE CORTAR LA CINTA

Nos emocionan las inauguraciones. Cortamos cintas, celebramos obras nuevas y anunciamos proyectos con entusiasmo. Sin embargo, el verdadero desarrollo rara vez depende de lo que se inaugura. Depende, sobre todo, de nuestra capacidad para conservar lo que construimos. Una obra no termina el día que se inaugura. Ese es el día en que comienza la obligación de mantenerla. Basta mirar a nuestro alrededor. Hospitales estatales equipados que pocos años después operan con máquinas dañadas. Edificios públicos en el calor de la Costa con aire acondicionado fuera de servicio y con ascensores averiados. Una crisis eléctrica que no surgió de la noche a la mañana, sino de inversiones postergadas y mantenimientos diferidos. No son hechos aislados. Son la expresión de una cultura que valora más inaugurar que conservar. El mantenimiento no genera titulares ni fotografías. Es silencioso, rutinario e invisible. Quizás por eso seguimos premiando al que construye y olvidando al que preserva. Pero mante...

Entradas más recientes

LA CONFIANZA TAMBIÉN ES INFRAESTRUCTURA

APRENDER A PREPARARSE

EL PAÍS DE LA URGENCIA

EL COSTO INVISIBLE DE LA INFORMALIDAD

SIN JUSTICIA CONFIABLE, EL RIESGO SE ENCARECE

REGLAS CLARAS, CONFIANZA REAL

SIN CONFIANZA NO HAY SEGUROS

EL PRECIO DE IGNORAR EL RIESGO

CUANDO LA LEY NO PROTEGE

ECUADOR VS. CHEVRON