SIN CONFIANZA NO HAY SEGUROS
En Ecuador, hablar de seguros todavía genera escepticismo. Mientras algunos reconocen su importancia para proteger el patrimonio familiar o la continuidad de los negocios, otros los observan con desconfianza, convencidos de que al momento de un siniestro el proceso será complejo o que la indemnización será difícil de obtener. Esta percepción plantea un desafío que pocas veces se discute con suficiente claridad: el verdadero activo del mercado de seguros no es únicamente el capital financiero, sino la confianza. El seguro es, en esencia, una promesa: que si ocurre un evento adverso existirá una respuesta económica que permita a las personas y empresas recuperarse. Pero como toda promesa, su valor depende de la credibilidad del sistema que la respalda. Por eso, los mercados de seguros más desarrollados no se distinguen solo por su tamaño, sino por la solidez de sus instituciones, la claridad de sus reglas y la eficiencia para resolver controversias. La confianza no surge por casual...