SOÑAR DESPIERTO


Estoy leyendo una biografía sobre Elon Musk, el sudafricano fundador de Zip2, PayPal, Tesla Motors, SpaceX, Hyperloop, SolarCity, The Boring Company y OpenAl.  Todas estas son empresas que mejoran la vida de la humanidad.

PayPal opera un sistema de pagos mundial que todos conocemos y que un año después de su creación se convirtió en la principal plataforma de transacciones electrónicas, revolucionando la banca.

Tesla es una empresa de vehículos eléctricos que vende a través de la Web y en centros comerciales de gama alta.  La fábrica no anticipa hacer dinero en el servicio post venta, porque los vehículos eléctricos no requieren cambios de aceite u otros procedimientos que los fabricantes de automóviles que consumen gasolina sí necesitan.  Las estaciones de recarga eléctrica de Tesla son gratuitas y se encuentran en las autopistas más importantes de Estados Unidos, Europa y Asia, reduciendo aún más el costo de mantenimiento.  Además, estos carros se conducen solos y son más seguros.

SpaceX es una compañía de transporte aeroespacial y contratista del gobierno de los Estados Unidos.  Es un proveedor de bajo costo, gracias a su eficiencia. 

Hyperloop es la marca de transporte de pasajeros y mercaderías en tubos al vacío de alta velocidad para colonizar Marte.

SolarCity provee servicios de energía ecológica a los propietarios de viviendas, empresas y organizaciones sin fines de lucro. 

The Boring Company es una empresa de excavación para instalar infraestructura que evite los inconvenientes del tráfico.

OpenAI es una corporación de inteligencia artificial sin fines de lucro que tiene como objetivo desarrollar inteligencia artificial amigable que beneficie a la humanidad.  Resalta la palabra amigable porque a Musk le preocupa que Google, que está trabajando en lo mismo, fabrique por accidente una máquina que no cumpla órdenes y se dedique al mal.

En definitiva, mientras Zuckerber quiere que compartamos fotos, Musk aspira salvar a la humanidad de la aniquilación autoimpuesta o fortuita. 

Los resultados económicos de estos inventos ubican a este filántropo de causas científicas en el puesto 80 de las personas con más dinero del mundo, según la revista Forbes.  Como casi todos sabemos, empresas exitosas son sinónimo de creación de empleos.

Al leer esto, me pregunto si Ecuador reúne las condiciones para apoyar a un innovador de este tipo. 

Si Musk viviera aquí, el gobierno nacional hubiera promulgado impuestos a todos los nuevos servicios que proveen sus empresas y lo obligarían a someterse a una alianza público privada para desarrollar áreas que aquí se denominan sectores estratégicos para la seguridad nacional, impidiendo el progreso desde hace varias décadas. 

Los políticos del socialismo del siglo XXI habrían denunciado la inmoralidad filosófica de la utilidad que las compañías de Musk se esfuerzan en lograr. 

Las restricciones en el comercio limitarían su posibilidad de importar los bienes de capital y materias primas o las encarecería a través de aranceles legales e ilegales, salvaguardias y paquetasas;  disminuyendo su capacidad para competir y exportar. 

Ecuador quiere exportar pero no negocia con urgencia un acuerdo comercial con su principal socio comercial: Estados Unidos.  A pesar de lo bien que nos ha ido con el de la Unión Europea.

La mayor innovación proviene del Derecho.  De allí se deriva a otras áreas.  Tenemos el sencillo caso de Uber y Cabify, en el que por asuntos relacionados a los sindicatos de la transportación y a la perenne cacería de votos de los políticos, evitan que el Derecho del país evolucione para que el usuario (que somos mayoría) disfrute de un mejor servicio de transportación a través de los beneficios de la libre competencia.

No existen mecanismos ágiles para que Musks ecuatorianos puedan captar dinero de capitalistas para generar nuevos empleos.

El gobierno, el SRI y la Asamblea Nacional han desmotivado la inversión de emprendimientos, promulgando resoluciones y leyes que infringen principios tributarios y constitucionales, como la irretroactividad y el derecho a la intimidad económica, respectivamente.

Asimismo, gravan las transacciones de la bolsa de valores y ahuyentan la inversión hacia otros países de la región, cuyas administraciones tributarias no son tan voraces. 

Las leyes de propiedad intelectual tampoco protegen a los inventores e inversionistas, convirtiéndonos en un ecosistema hostil para esas personas. 

Musk migró desde Sudáfrica a Estados Unidos, buscando un lugar que impulse a los inventores.  Lo encontró en Silicon Valley, como muchos migrantes.

Japón, Alemania, Corea del Sur y China son otros destinos que facilitan el camino a los innovadores.  Mientras tanto, nuestra nación continúa enfocándose en mantenerse como un Estado mercantilista con el modelo económico del siglo XVII,  exterminando cualquier iniciativa privada en provecho de las dilapidadoras arcas públicas y en perjuicio de la sociedad civil, a la que debería servir.


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