¿PEDIMOS DEMASIADO?
Asombra la capacidad del
gobierno de responder políticamente a todo.
Siempre con reminiscencias. Como
si no llevaran ocho años en el poder.
Todo se justifica con el pasado.
Los funcionarios del gobierno jamás son culpables de los errores que
cometen. Hablan y hablan. Filosofan, pero no ejecutan. Que el diálogo, que la partidocracia, que
prohibido olvidar. Nos tienen
aburridos. Pareciera que se les acabaron
los trucos junto con el dinero del petróleo.
Lo que sí queda claro es que su modelo económico ideal es el de
Venezuela y Cuba.
El país requiere un gobierno
que no responda políticamente a todo, sino que ofrezca soluciones económicas a problemas
económicos. No importa que se hayan
dilapidado los trescientos treinta mil millones de dólares que recibimos por
concepto de ingresos petroleros extraordinarios y de los que solamente quedan
la glorificación a los miembros de Alfaro Vive ¡Carajo!; infraestructura con
sobreprecio y un Estado obeso, que no quiere reducir su tamaño a pesar de la
reducción de ingresos petroleros, pero que aspira a cobrar más impuestos con el
cuento de la redistribución de riqueza para poder pagar sus sueldos. No les interesa lo que suceda con la calidad
de vida de los mandantes, que son a quienes deben servir.
Mientras tanto, las ventas de
los negocios siguen cayendo. Las
personas prefieren el Colchon Bank. No
viene la inversión extranjera por el discurso contra la prosperidad, ni se
reinvierte en los negocios en marcha con capital local. Existen menos fuentes de financiamiento. Los bienes y servicios se encarecieron. Se reduce el crecimiento económico del
país. Incrementa la inseguridad. Bajan
las exportaciones no petroleras; pero siguen hablando de lo que sucedió en el
pasado.
Viremos la página. Queremos un país con un discurso de respeto y
libertad. Que ofrezca confianza al
inversionista. Fomentando la
productividad del sector privado.
Respeto a la libertad de expresión, al derecho de propiedad y a los
procedimientos determinados en la Constitución en relación a la reelección
indefinida de funcionarios públicos.
Independencia de los poderes del Estado.
En resumen: un Estado de derecho que ofrezca oportunidades a todos. ¿Pedimos
demasiado?
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