JOSÉ JOAQUÍN DE OLMEDO Y MARURI
Es vital examinar la vida de
Don José Joaquín de Olmedo en las fiestas de octubre. La historia ecuatoriana ha creado una idea
mutilada de Olmedo. Lo reduce al poeta
guayaquileño que celebra la victoria de Bolívar en Junín. No resalta la actuación de este abogado como
diputado por Guayaquil y posteriormente Secretario en las Cortes de Cádiz; donde
sostuvo sus ideas liberales, no solamente respecto a la política interna de
España, sino que su “Discurso sobre la abolición de las mitas” pronunciado el
12 de agosto de 1811 logró que las Cortes aprobaran la eliminación de este tipo
de servidumbre indígena. Olmedo es la
máxima expresión de guayaquileñismo libertario y autónomo. Defensor del libre comercio. Prócer de la independencia latinoamericana. Ejerció varios cargos de importancia. Mencionaré algunos. Fue Ministro
Plenipotenciario de la Gran Colombia en Inglaterra (1.825); Diputado de la
Primera Convención Nacional (1.830); primer Vicepresidente del Ecuador (1.830);
Prefecto del Departamento de Guayaquil,
que en 1.832 anexó el archipiélago de Galápagos al Ecuador; Alcalde de
Guayaquil y Gobernador encargado de la provincia (1.834); Presidente la Convención Nacional que redactó
la segunda Constitución ecuatoriana (1.835); y, Presidente del Triunvirato de
la revolución marcista iniciada en Guayaquil, que en 1.845 derrocó al
Presidente Flores.
La historiografía
ecuatoriana ha intentado convertir sublevaciones como la “Crisis de las
Alcabalas” en 1.529 o la “Rebelión de los Estancos” en 1.765, en reclamaciones
independentistas de España, cuando no lo fueron. El 10
de agosto de 1.809 fue impulsado por la clase alta quiteña, sustentada por
ideas del pensador Eugenio Espejo. Se
conoce a este suceso como el “Primer Grito de Independencia”, pero sus
dirigentes solamente pedían autonomía política respecto a la metrópoli y la capital
del virreinato. En el acta del 10 de
agosto de 1809 se declara que “Junta
Suprema que gobernará interinamente a nombre y como representante de nuestro
soberano, el señor Fernando Séptimo..” y que “La Junta como representante del
Monarca tendrá el tratamiento de Majestad, su Presidente el de Alteza
Serenísima; y sus vocales el de Excelencia, menos el Secretario Particular a
quien se le dará el de Señoría..”.
El 9 de octubre de 1.820 produce
la independencia de la Provincia de Guayaquil, logrando romper los lazos
coloniales que tenía con el Imperio español, dando paso a la Provincia Libre de
Guayaquil, que marcó el comienzo de la emancipación de la Real Audiencia de Quito
como parte de las guerras libertarias de Latinoamérica y el inicio de lo que
hoy es Ecuador. El acta del Cabildo que
proclama la independencia declara como Jefe Político al doctor don José Joaquín
Olmedo y el 8 de noviembre se crea una Junta Triunvira que confirma a Olmedo
como Presidente y elige vocales a Rafael Ximena y a Francisco Roca.
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