EL CENTRALISMO EN LA HISTORIA

La rebelión del Departamento de Guayaquil del 16 de abril de 1827 fue concebida por Vicente Rocafuerte y José Joaquín de Olmedo mientras el territorio del Distrito Sur (Ecuador, Azuay y Guayaquil) formaba parte de la Gran Colombia.  Constituye la antesala para la creación de la República del Ecuador.  Se produjo como consecuencia de los abusos cometidos por autoridades designadas desde Bogotá.  Un movimiento federalista, no separatista.
 
Durante la rebelión, Guayaquil volvió a ser autónomo como cuando fue la Provincia Libre de Guayaquil y se mantuvo así  hasta cuando el Mariscal Lamar, que había sido designado Jefe Civil y Militar, tuvo que dejar su cargo porque fue elegido Presidente del Perú.  La situación fue aprovechada por Simón Bolívar para lograr que las fuerzas federalistas depongan su actitud, ofreciendo amnistía a la ciudad y a toda la provincia.  En una carta dirigida al general  Illingworth (Intendente de Guayaquil) insta a convencer a los guayaquileños a restablecer el orden anterior y le urge a prometer la formación de un partido nacional, para que una vez adheridos los guayaquileños, lleve la voz de todos a la gran Convención, en la que podrían manifestar sus reclamos.  Es decir, los mismos cantos de sirenas que el centralismo mantiene vigentes para nutrir sus privilegios a costa de los intereses nacionales.
No existe ningún documento del cabido de Guayaquil o carta de los actores en los que sugieren la incorporación de Guayaquil al Perú, como sostuvieron el defenestrado general José Gabriel Pérez (Jefe Superior del Distrito del Sur y causante de la rebelión por sus atropellos), Juan José Flores (comandante general del departamento del Ecuador encargado de las operaciones militares destinadas a ocupar Guayaquil) y algunos historiadores que quisieron distorsionar los hechos ocurridos en la ciudad. 
El nombramiento de La Mar contra su voluntad, responde a las virtudes de este ilustre hombre que se encontraba casualmente en su finca “Buijo” y quien no tuvo ninguna ambición en anexar a Guayaquil al Perú, como se puede leer en las actas del Cabildo de Guayaquil.   En todo momento la Municipalidad de Guayaquil mantuvo informado al gobierno central de Colombia sobre las intenciones de la ciudadanía y causas del movimiento.  La ciudad siguió cumpliendo con la Constitución y las leyes colombianas, esperando respuesta del gobierno a sus aspiraciones de constituirse en un estado federal.  Para el mes de septiembre, la revolución se convirtió en una alteración temporal mitigada por las autoridades centrales.  El Libertador tenía la idea de gobernar usando el centralismo y desde aquel entonces, seguimos con esa nefasta y sectaria forma de administración que perjudica a casi todo el Ecuador.

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