MAMBRÚ SE FUE A LA GUERRA
Jamás ha sido loable la idea
de entregar armas a personas de la sociedad civil para convertirlas en parte de
una policía política. La historia lo ha
demostrado. Existen ejemplos que datan
desde el imperio romano. Voy a nombrar
algunos de los recientes: la SS, que fue la fuerza de choque del partido nazi
de la primera mitad del siglo XX; la OVRA (Organización para la Vigilancia y la
Represión del Antifascismo) de Mussolini; la Stasi de la Alemania Oriental
comunista; la policía revolucionaria de los hermanos Castro en Cuba; la DINA de
Augusto Pinochet; las Cooperativas de Vigilancia y Seguridad Privada (CONVIVIR),
para la autodefensa agraria, reglamentadas por el presidente Ernesto Samper con
el fin de protegerse de los grupos guerrilleros; y, el Servicio Bolivariano de
Inteligencia Nacional (SEBIN) en la Venezuela actual.
Las policías políticas han
sido nefastas, porque son grupos paramilitares que terminan cometiendo delitos
contra los derechos humanos en nombre de la ideología de quien las creó. Pero además, hemos constatado la ineficacia
de los organismos internacionales y del
Papa para ayudar en los casos de Cuba y Venezuela, países en los que estas
policías asesinan y torturan a sangre fría.
Así es que agárrese; una vez que esto suceda, nadie nos va ayudar.
La justificación verdeflex
para promulgar esta Ley es que la burocracia dorada tiene derecho a que con
nuestros impuestos se le pague una protección especial. ¿No sería mejor que con
los dieciséis millones de dólares anuales que va a costar esta policía política
se constituya una unidad de la Policía Nacional con ese fin o se fortalezca a
esa institución? ¿Cómo así los miembros de la sociedad civil tenemos que pagar con
nuestros impuestos por la protección de las familias de los servidores públicos
de élite, incrementando el costo de vivir en este país, cuando los
contribuyentes tenemos que pagar nuestra propia seguridad?
Pregunto esto porque la
creación de una entidad armada de carácter civil es inconstitucional. El artículo 158 de la Constitución determina
que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional son las únicas instituciones de
protección. El Código Orgánico de
Entidades de Seguridad Ciudadana solamente quiere darle un viso de legalidad a
esta entidad que hará uso de medios disuasivos y coercitivos con armas (numeral
13 del artículo 199 y numeral 17 del artículo 200 del Código Orgánico de las
Entidades de Seguridad Ciudadana y Orden Público). Es imposible proteger efectivamente a alguien
sin armas.
Si el país se va a seguir
administrando con legislación inconstitucional, entonces sería posible también
que alguien, que se encuentre contra la creación de este tipo de entidades,
promulgue un reglamento y estructure otro cuerpo paramilitar de carácter
civil. En otras palabras, la mayoría de
la Asamblea Nacional y el poder Ejecutivo salientes fomentan la anarquía, lo
cual es malo para el comercio y para mejorar nuestra calidad de vida.
Lo que me recuerda los juicios
de Núremberg. En ellos, se sancionó a
una serie de dirigentes, funcionarios y colaboradores de la Alemania nazi que
fueron acusados de crímenes de lesa humanidad y de guerra. La mayoría de los acusados alegaron que quebrantaron
los derechos humanos de ciertas personas porque seguían órdenes que emanaban de
la Ley. Lo cual implica que no siempre
un cuerpo legal es justo o legítimo. Igual
fueron penalizados, en algunos casos, con la muerte. Por eso hay que tener cuidado con las dictaduras
del siglo XXI: los intereses personales del dictador se disfrazan de legalidad.
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