BAILANDO CON LA MÁS FEA
Un amigo me comentó que iba a
votar por la relección del presidente. Era
inusitado, porque sabía que mi amigo se oponía a su ideología, pero pronto me explicó: “Es para que tenga
que solucionar los entuertos que su política ha causado”. Al principio me pareció una gran idea, porque
eso significaría su muerte política.
Pero pronto descarté el planteamiento.
No era lo mejor para el país. Cuando
las cosas se pongan feas este hombre se va a ir al extranjero y nos va a dejar
con la resaca de la fiesta que estamos viviendo gracias a los altos precios del
barril de petróleo. Un modelo económico
que se sustenta en un ingente gasto público y no en el fomento de la
producción. Todos los países que usaron ese
esquema fracasaron. De hecho, somos el
país andino que menos creció en el primer semestre del 2012, si se excluyen las
ventas por concepto de petróleo.
No es posible que con
nuestro voto avalemos a pedófilos que son defendidos por seis ministros. Un sistema judicial en el que no hay jueces, sino
funcionarios del gobierno. El nepotismo
cotidiano. La concentración de poderes
que incluyen organismos electorales, que sin sustento legal revisan firmas de
partidos previamente aprobados por el mismo revisor. La restricción de la movilidad de capitales y
altos impuestos que destruyen la intención de crear capital, generando pobreza. A nuevos ricos que compran casas en paraísos
fiscales como Miami, financiadas con créditos en Panamá; alquilan cajas de
seguridad en Rusia; realizan tientas en haciendas incautadas y son lesionados
por novillos a los que deberíamos condecorar por su mérito ante tanto
engaño. Buscan ser los nuevos pelucones. Es menester votar por un candidato que tenga
los arrestos necesarios para enfrentar y solucionar la crisis que sufriremos
como consecuencia de la alegría con la que se dilapidaron los extraordinarios
recursos que hemos recibido por los altos precios del petróleo. Algunos dirán que ese es el motivo por el
cual el socialismo es bueno. Presidentes
populistas que distribuyen la riqueza.
Lo que requerimos son gobiernos profesionales. Prepararnos para cuando el precio del barril
baje. No podemos apoyar despilfarros
fiscales como los que vivieron Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España, que no
solamente sumieron en crisis a sus países, sino que han puesto en riesgo el
esquema de la Unión Europea y las bolsas mundiales. Debemos reflexionar nuestro voto, porque el
siguiente presidente bailará con la más fea.
Comentarios
Publicar un comentario