¿PROTEGER AL CONSUMIDOR O AL OLIGOPOLIO?
El reciente debate sobre la posible imposición de nuevos aranceles a los paquetes importados bajo el régimen 4x4 —impulsado por el auge de plataformas como Temu y Shein— debe analizarse con visión estructural y no solo recaudatoria.
Ya en el pasado,
normativas similares provocaron el cierre de decenas de empresas courier,
afectando fuentes de empleo formal, el cumplimiento tributario y la oferta
logística que satisface necesidades reales de los consumidores ecuatorianos.
Estos couriers no son solo actores económicos: cumplen una función esencial en
una economía abierta y conectada, facilitando el acceso a bienes más asequibles
o complementarios, muchas veces no disponibles localmente. No se trata de
desmerecer a la producción nacional, que en muchos casos ofrece calidad
destacable, sino de evitar que esta se proteja mediante barreras que limiten la
competencia. La idea no debe ser convertir al producto nacional en una
obligación, ni restringir la oferta al consumidor. Todos tenemos derecho a
elegir libremente según nuestros propios criterios de compra —sea por origen,
precio, calidad o sostenibilidad— y no bajo condiciones impuestas por el Estado
o determinados fabricantes.
Hoy, mientras
los productos importados vía 4x4 llegan sin arancel, las materias primas,
insumos y bienes de capital necesarios para producir en Ecuador sí están
gravados. El resultado: producir localmente puede ser más costoso que importar.
Este desbalance no se resuelve con más tributos, sino con reformas orientadas a
reducir las cargas que afectan la competitividad de nuestra industria y
comerciantes importadores.
El objetivo debe
ser claro: proteger el poder adquisitivo del consumidor, impulsar la producción
nacional y cuidar el empleo adecuado. Y eso se logra promoviendo un ecosistema
de competencia equilibrada y eficiente, no penalizando el acceso del ciudadano
a opciones más económicas.
La verdadera
política pública debe tener al ciudadano al centro, no al Estado. Somos los
consumidores quienes debemos beneficiarnos de un comercio libre, justo y
moderno. Por eso, las decisiones que se tomen en este tema no pueden perder de
vista el bienestar de millones de ecuatorianos que ven en los couriers una vía
legítima, necesaria y transparente para mejorar su calidad de vida.
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