MIREMOS DE FRENTE
En Ecuador solemos evadir los temas de fondo. Aquellos que de verdad importan. Cuando amenazan intereses o tocan el bolsillo, preferimos ignorarlos o patearlos hacia adelante. Pero meter la cabeza en un hueco no es la ruta hacia el desarrollo.
El tamaño del
Estado exige una reforma constitucional que permita modernizarlo, facilitar
trámites y cesar a los servidores públicos que incumplen, sin que sean una
carga perpetua para los contribuyentes.
Es hora de revisar
la figura de la jubilación patronal. Creada antes de la existencia del IESS,
hoy es insostenible para las personas naturales y jurídicas que emplean. No se
cumple, genera obligaciones impagables y provoca la desvinculación de
profesionales experimentados. Resultado: más desempleo y menos estabilidad en
el entorno laboral. Esta figura debe
eliminarse para fortalecer la jubilación de la seguridad social a través de un
nuevo modelo, parecido a la reforma impulsada por el Ministerio de Trabajo para
la jubilación patronal.
El monopolio del
IESS, por su parte, enfrenta un reto estructural: la esperanza de vida crece,
pero los fondos no alcanzan. ¿Por qué no abrir el sistema a la libre competencia
y permitir modelos mixtos que garanticen cobertura y sostenibilidad?
La rigidez
laboral tampoco ayuda al mercado laboral. Los desempleados no aportan al IESS
por falta de recursos. El IESS requiere
1.8 millones de aportantes adicionales para sostenerse. Hay que permitir la contratación por horas,
los contratos a plazo fijo y el contrato a prueba por ciento ochenta días.
Flexibilizar no es precarizar; es generar oportunidades. El empleo es el mejor programa social.
Urge habilitar
la inversión privada sin restricciones en sectores clave como el energético. La
noción constitucional de “sectores estratégicos” ha servido para blindar
monopolios estatales que ya han demostrado su ineficacia y que además no tienen
recursos para invertir en mejoras.
Hay que dejar de
temer al arbitraje internacional. Rechazarlo es como negar la utilidad del
celular: una desconexión absurda del mundo actual.
Ecuador requiere
reformas valientes. Discutámoslas sin complejos ni dogmas. Solo así dejaremos
de huir del futuro y comenzaremos, de verdad, a construirlo.
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