FAST TRACK
Los comerciantes trabajamos
entre diez y doce horas diarias.
Realizamos grandes esfuerzos para conseguir financiamiento, franquicias
y proveedores. Cumplimos con los
constantes cambios de una legislación que obliga a modificar procedimientos,
mientras intentamos revolucionar el mercado mediante estrategias innovadoras
que nos permitan vender más al menor costo posible. Somos la segunda actividad económica más
importante después de la agricultura.
Por eso es que las
restricciones al comercio nos parecen un contrasentido. Cuando el país debería fomentar el incremento
de las ventas y el crecimiento del empleo, se establecen cupos que nos condenan
a decrecer y a dejar ir buenos colaboradores en detrimento de todos. Nadie puede mantener la misma estructura de
recursos humanos cuando lo obligan a vender menos.
Creemos en la alianza pública
privada para salir adelante. El sector
privado sabe generar riqueza y el sector público no. ¿Qué le cuesta al gobierno
conversar con los comerciantes antes de adoptar medidas económicas? O por lo
menos establecer un plazo prudente para su aplicación, para que puedan
planificar el futuro. Un buen técnico de futbol escucha a sus jugadores. Al final del día, somos parte del mismo
equipo.
Muchos comentan que las
medidas del COMEX fomentan la industria nacional al sustituir las importaciones
para industrializar domésticamente. Ese
modelo ya fracasó en los años setentas porque promueve el interés de falsos
inversionistas. Ese tipo de medidas no
fomentan la libre competencia y los empresaurios que quieran aprovecharlas exigirán
favores y subsidios al gobierno para poder cumplir con matrices productivas
instituidas por intelectuales que jamás han pagado una nómina. El consumidor recibirá productos de mala
calidad con un precio superior. En otras palabras: es una industria nociva.
Chile es un país que tiene una
población de dieciocho millones de personas.
Ha firmado veintidós acuerdos comerciales con sesenta países. Eso le ha permitido ampliar su mercado a
4.200 millones de consumidores. Ecuador
tiene una población parecida a la de Chile.
Dieciséis millones de habitantes, pero es renuente a incrementar el
mercado por razones dogmáticas.
Recientemente Obama, solicitó
al Congreso de su país que le otorgue el Trade Promotion Authority (TPA), que
le permite mayor autoridad para tramitar acuerdos comerciales. Si Obama consigue el fast track (una votación
sencilla de “sí o no”, sin que el Congreso pueda enmendar cada artículo del
texto presentado), Ecuador podría negociar de manera más rápida, un acuerdo
comercial con los Estados Unidos, nuestro principal socio comercial. Un acuerdo comercial con Estados Unidos sería
esencial para paliar la crisis fiscal y compensar la pérdida de competitividad
por la apreciación del dólar y la anulación del ATPDEA en junio del 2013. La bola está en nuestra cancha y conocemos la
solución: vender más, no comprar menos.
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