CUANDO UN CLIENTE SE VA
La renuncia del Ecuador al
ATPDEA fue una obra maestra desde el punto de vista político. Estados Unidos no iba a renovarlo porque somos
un país vendedor con comportamiento errático.
Pero el Congreso norteamericano nos reservó una sorpresa: no renovó el
Sistema Generalizado de Preferencia (SGP) por objeción de un senador
republicano. Esos dos hechos hacen que
las empresas dejen de exportar o asuman aranceles que su competencia
proveniente de países como Colombia, Perú y Chile no tiene que pagar para
ingresar productos a Estados Unidos.
Hemos perdido un mercado que nos tomó décadas conquistar. Finalmente logramos malograr la relación con
nuestro principal socio comercial.
Ecuador es un país
soberano. Altivo. ¿Quién compra comida
con soberbia? ¿Usted ha depositado
alguna vez felicidad en la cuenta corriente de su banco? ¿Algún proveedor
público o privado se la ha aceptado como medio de pago? Se necesita
dinero. Hay que asentar los pies en la
tierra. Lograr el buen vivir. El
buen vivir nos debe dinero a todos. El
éxito o fracaso de un mandatario se mide en función a sus resultados. Si un administrador tiene una agenda propia,
por ejemplo, intentar figurar ante el mundo con casos como el de Assange (un
entertainer, el Oprah Winfrey de la información) o el de Snowden, esa persona
no está cumpliendo sus obligaciones. Sino
lo contrario, sacrifica el bienestar general para proyectarse personalmente.
Un Estado debe funcionar
como un todo coordinado. Internamente es
así, pero en lo internacional se ha sacrificado la política comercial por
posiciones ideológicas equivocadas. Es
menester aceptar que los recursos públicos provienen de los particulares y del
petróleo que los gobiernos han venido usurpando desde que se extrajo el primer
barril del territorio nacional. Si los
ingresos del erario se basan en impuestos, no es inteligente castigar a quienes
los pagan y ofrecen empleo. Ahora tenemos
que salir a buscar nuevos mercados. Lo
cual es una exigencia diaria para los comerciantes. Lo que está mal es descuidar o perder los que
ya teníamos. Implica decrecimiento. Y cuando
firmemos los nuevos acuerdos con otros bloques comerciales, la guerra recién
comenzará. Nos enfrentaremos a feroces
competidores globalizados dispuestos a todo para conservar e incrementar su
posición en el mercado. Tomará décadas
reponernos. Ofrecen certificados de
abono tributario para el sector productivo.
Dinero que saldrá de los impuestos, es decir, de nuestros
bolsillos. Desde ese punto de vista, la
pérdida del mercado gringo es superior. Recursos
que iban a destinarse al área social se tendrán que redirigir a un subsidio
gubernamental que nadie pidió.
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