LA CONFIANZA TAMBIÉN ES INFRAESTRUCTURA
La histórica victoria de Ecuador sobre Alemania, que aseguró su paso a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, hizo que el país entero compartiera, por unas horas, un mismo sentimiento: que ningún desafío es inalcanzable cuando existe un proyecto compartido. La selección nos recordó que el éxito no nace de la improvisación. Es resultado de años de trabajo, disciplina y confianza en un propósito común. La pregunta es inevitable: ¿por qué nos cuesta tanto trasladar esa convicción a la construcción del país?
Cuando pensamos
en infraestructura, imaginamos carreteras, puentes o redes eléctricas. Obras
visibles, medibles y aptas para la foto inaugural. Pero existe otra
infraestructura, invisible y decisiva: la confianza en que los contratos se
cumplen, las reglas se respetan y los recursos públicos se administran con
transparencia. Sin ella, todo lo demás cuesta más.
Cuando esa
infraestructura se deteriora, toda la sociedad paga las consecuencias. La
desconfianza opera como un impuesto invisible: encarece el crédito, multiplica
controles y garantías, retrasa inversiones y desalienta proyectos de largo
plazo. No es solo un problema ético. Es uno de los mayores obstáculos para el
desarrollo económico.
Ecuador no
carece de capacidad. Carece de continuidad. Cambian los gobiernos y cambian las
prioridades. Los proyectos se reinician, las políticas se rediseñan y las
instituciones vuelven a empezar. Cada crisis deja al descubierto no solo lo que
faltó construir, sino aquello que hemos permitido deteriorar. Entre esas
pérdidas silenciosas, ninguna resulta tan costosa como la pérdida de confianza.
Construirla exige lo que más nos cuesta: coherencia y memoria institucional.
Los grandes
logros colectivos requieren procesos sostenidos e instituciones sólidas. Lo que
celebramos en la cancha debería inspirarnos fuera de ella. Porque los países no
prosperan únicamente sobre cemento y acero. Prosperan cuando la palabra
empeñada tiene valor y las instituciones merecen confianza. Esa es la
infraestructura más importante de todas. Y, como toda gran obra, no se inaugura
de un día para otro: se construye cada día.
Comentarios
Publicar un comentario