VOTAR SIN VUELTA ATRÁS
El próximo 13 de abril no vamos solo a elegir a una persona, sino a un modelo de país. Dos visiones de futuro estarán en juego. Una de ellas ya la vivimos: estatismo, poder concentrado, corrupción sistemática, incautaciones, censura, persecución judicial y alianzas con dictaduras extranjeras, que son especialmente castigadas con aranceles más altos por parte de Estados Unidos, un socio comercial vital para nuestro país. La otra, aunque imperfecta, respeta la alternancia, promueve la libertad, el emprendimiento y abre las puertas al mundo.
Elegir mal esta
vez puede salirnos carísimo. Hay modelos que, una vez instalados, no permiten
corregir el rumbo. Los que hoy prometen futuro ya gobernaron, y lo hicieron
para sí mismos, no para los ecuatorianos. Usaron el poder para enriquecerse,
cooptar instituciones y blindarse. No lo ocultan: su admiración por regímenes
como el cubano o el venezolano es pública. Pero ¿cuántos migran hacia allá? ¿No
huyen más bien de esos países en los que la moneda nacional no sirve?
El socialismo
del siglo XXI no cree en democracia real. Basta con ver cómo impulsan prácticas
como fotografiar el voto, mecanismo de coacción importado de regímenes
autoritarios. No respetan la institucionalidad ni la dignidad del cargo que
buscan. Usan el insulto, la amenaza, la compra de conciencias y la manipulación
de necesidades.
La otra opción
puede no tener todas las respuestas, pero garantiza algo esencial: si no
cumple, podemos cambiar. Porque su lógica no es perpetuarse, sino administrar.
Busca la libertad, abrir mercados, fortalecer relaciones con países
desarrollados, crear empleo y mantener la dolarización, que ha sido el escudo
para mantener el poder adquisitivo de los más vulnerables.
Ya vivimos lo
que significa retroceder. No repitamos errores. No entreguemos el país a
quienes ven en la pobreza una herramienta de control. La historia ya nos dio
ejemplos claros: cuando cayó el muro de Berlín por el peso de la realidad,
todos corrieron hacia la libertad. ¿Vamos a ignorar esa lección?
Todavía estamos
a tiempo de elegir un camino que no nos encierre para siempre.
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