LEER, VIVIR Y DECIDIR
Mañana, 8 de septiembre, confluyen dos conmemoraciones: el Día Internacional de la Alfabetización y el Día Internacional del Periodista. Ambas recuerdan que la palabra —escrita y hablada— es el más poderoso instrumento de libertad.
La
alfabetización —leer y escribir con comprensión— es el primer paso. Lo que
realmente requerimos es una educación integral: aprender a vivir con conciencia
y coherencia. La educación debería enseñarnos empatía, hábitos saludables, a
prepararnos para la tarea de ser padres —quizá la más importante y la menos
enseñada—, equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, y propósito de vida. No
basta con acumular datos: necesitamos ciudadanos capaces de afrontar la vida
con madurez y criterio.
También la
educación debe enseñarnos a decidir. Muchos no se paralizan por incapacidad,
sino por indecisión. Buscan certezas absolutas que nunca llegan. La vida jamás
será 100% clara. Los más efectivos avanzan pese a la incertidumbre, se adaptan
y deciden mejor en un entorno cambiante. Esa es la decisión consciente: una
habilidad que se entrena y que la educación debe cultivar tanto como la memoria
o el cálculo.
El periodismo
cumple un rol vital. El buen periodista traduce la complejidad en relatos
claros, cuestiona al poder, denuncia abusos y ayuda a discernir. Pero
justamente por la trascendencia de su rol, el periodismo ecuatoriano debe
elevar la vara: prepararse mejor, investigar con rigor y ofrecer análisis de
fondo. No es crítica, sino un llamado constructivo a fortalecer la profesión,
porque una sociedad informada exige una prensa sólida que dé contexto frente a
la desinformación.
Salvo honrosas
excepciones, tanto la educación como el periodismo en el Ecuador no logran
todavía ese nivel de integralidad y excelencia que el país demanda. Reconocerlo
no es descalificar, sino asumir que debemos mejorar juntos: maestros,
estudiantes, periodistas y ciudadanos.
La respuesta
pasa por invertir en educación integral, respetar la labor periodística y
valorar la palabra como base de convivencia. Porque una sociedad que no aprende
a vivir con conciencia, ni se informa con libertad y rigor, termina escribiendo
su futuro con tinta invisible.
Comentarios
Publicar un comentario